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    Historia del Chianti

    Conocer su historia para entender mejor los secretos de esta tierra

    Las fuentes históricas dan a pensar que el Chianti tenga orígines etruscas. Hasta incluso su nombre podría venir de la palabra Clanis que a lo mejor era el nombre con el cual este pueblo indicaba un torrente que brotaba cerca de Montegrossi, el actual Massellone, o a Clante, nombre que pertenecía a una importante família estrusca que vivía en esta zona. En el Chianti se han encontrado en varias partes tumbas y hallazgos: en Castellina, por ejemplo, es famosa la tumba de Montecalvario. El Chianti de hoy en día es hijo del Medioevo, a tal punto que la mayor parte del patrimonio arquitectónico del Chianti pertenece a aquella época. Durante toda la época comunal y medieval el Chianti fue el escenario principal de todas las disputas entre Siena y Firenze y ni tampoco los años 500 fueron un siglo más fácil y tranquilo para el pueblo del Chianti. Sólo en el 1555 con la toma de Montalcino por parte de Firenze y la definitiva derrota de Siena, el Chianti tuvo un período de merecido reposo y tranquilidad. Desde este momento se piensa a la tierra como una buena inversión. El sistema agrario fundado en poderes se afirma cada vez más con grandes consecuencias en la organización del territorio y como consecuencia, en el paisaje rural. Se difunden las casas coloniales y vienen abandonados los castillos, los terrenos más accidentados y escarpados se convierten en cultivables gracias a la forma de cultivo en terrazas y el cultivo promiscuo (hileras de viñedos y olivos plantados a una distancia regular, entre los cuales se sembraba el grano) se convirtió en una práctica común en todos los terrenos del Chianti.

    A finales de la segunda guerra mundial también empezó en el Chianti el abandono en masa de los poderes y de las campañas, por desgracia la crisis se reveló enseguida excepcionalmente grave: en pocos años el Chianti se estaba degradando. La despoblación que había iniciado en los años 50 cesa casi totalmente en los años 70 gracias al vino. El valor del terreno aumenta, volviendo la confianza y la demanda de tierras para nuevos cultivos. Esta transformación ha interesado necesariamnete el paisaje, que ha sido modificado por el hombre en su constante obra de adaptación del terreno a las nuevas necesidades. Es como consecuencia de estos cambios que el Chianti ha adquirido las semblanzas que aún hoy en día lo rinden tan apreciado. Poco a poco el Chianti se convierte en una meta turística por excelencia. Los primeros en descubrir su encanto han sido los ingleses, suizos, holandeses y alemanes, alrededor de los años 70. Todos han escogido el Chianti atraídos por su tradición, por sus bellezas en el paisaje, por su clima, por la cocina y el vino. La llamada que estas tierras emana se ha extendido en todo el mundo. El Chianti, aloja en sus colinas personas provenientes tanto de los países del oeste de Europa, como de los nuevos países de la UE, sin faltar los países lejanos como América y Japón. No obstante esto el Chianti logra mantener su carácter único, ofreciendo a sus huéspedes la bienvenida y la hospitalidad del pasado.